Un paseo de la Inteligencia Emocional por el CIFP Ciudad de LEÓN

Los psicólogos de la Universidad de Yale, Peter Salovey y John Mayer, definieron las Inteligencia Emocional como la capacidad de sentir, entender, controlar y modificar estados anímicos propios y ajenos.

Llevar la Inteligencia Emocional a la educación es conseguir que los  profesores o educadores sean capaces  de regular sus propias emociones para poder dirigir a sus alumnos cualquiera que sea sus edades de la manera más eficiente y sana, y por ende dar ejemplo a las futuras generaciones.

Extrapolándola a los alumnos, sería la capacidad de ir conociéndose, de conocer sus emociones, sus reacciones ante las mismas e ir aprendiendo a gestionarlas.

Hace ya un par de años realicé un Taller de Inteligencia Emocional en el CIFP de León, en la Torre. Todo empezó como suelen empezar estas cosas interesantes y novedosas, que todavía ni están implantadas, y a las que la gente quiere darle una importancia mínima. Los cambios son complicados, a las personas nos cuesta salir de nuestra zona de confort, no nos encontramos preparadas para el cambio y mucho menos para realizar nosotros mismos cambios internos, existe menosprecio hacia ciertas disciplinas, a veces no admitimos que lo necesitemos, muchos piensan “no vaya a ser que me toque cambiar algo de mí,” “los demás sí, necesitan IE, mira aquel profesor, aquel alumno, este compañero….., yo estoy bien gracias”.

Mi periplo por este apasionante y sobre todo gratificante viaje comienza como casi toda en esta vida, a través de un amigo que conoce a otro amigo que dirige un centro de enseñanza, le cuenta a que me dedico y los resultados que estoy obteniendo, concertamos una cita y nos ponemos manos a la obra.

Al principio me encontré con un gran escepticismo entre los jefes de estudio, “los viernes por la tarde no van a venir los alumnos, hay problemas de asistencias y compromiso, etc…”, sin duda los retos de siempre que trato en los Talleres.

Al final una media de 95,55 % de asistencia. Salvo el primer día, los demás nos pasamos del tiempo concertado, y…. ¡¡eran los viernes!!

A día de hoy todavía tengo contacto con muchos de ellos, me piden consejos o me contratan para asuntos personales y laborales.

Pasado un tiempo ,el Director me volvió a llamar para impartir otro Taller de características similares, dada la buena acogida y sabor de boca que dejo el anterior, y de esto hacía más de un año!!.

Me pongo a la ardua y apasionante tarea: elaboro cronograma, horario, temario y volvemos con los mismos “problemas” del principio, los responsables me alertan de que “los alumnos no vienen, se apuntan y luego se van dejando, no hay compromiso…”.

Los datos finales nuevamente vienen a corroborar todo lo contrario, con la estadística en la mano del Taller finalizado: media de asistencia 97,2 %, todos los días excepto la primera sesión nos pasamos del horario, incluso un día estuvimos desde las 12:30 hasta las 18:30 con un descanso de 10 minutos, ante estos números, y resultados, es claro, ¡todo un Éxito!, para mi realidad.

La realidad de los chavales……, os comento, pasado unos meses desde entonces, tengo contacto con la mayoría y he tenido confesiones muy enriquecedoras:

OPINIONES ANTES DE TALLER:

  • Me apunté por apuntar, por que se apuntó mi mejor amigo.
  • Me sonaba interesante, me suelo apuntar a todo.
  • Algo conocía y quería profundizar más.
  • Quería conocer mejor la Inteligencia Emocional.

LO QUE OPINABAN DURANTE EL TALLER:

  • Esto le viene muy bien a los demás, pero conmigo no va.
  • Estuve a punto de dejarlo, pero al final siempre había algo en mi cabeza que me hacía ir.
  • Todas estas herramientas, datos y métodos, les vendría fenomenal a los profesores y padres.
  • Es muy interesante, y veo algún cambio en “otros”.
  • Probé métodos con mi novio y funcionó, iba para aprender más.
  • Me lo pasaba bien y me hacía pensar.
  • A veces me entraba la pereza, y más siendo viernes, pero siempre te tenía enganchado.

OPINIONES DESPUÉS DE UNOS MESES DEL TALLER:

  • Comprendo mejor a los demás, incluso a los profesores, me puedo poner en su papel.
  • Ahora pienso mejor las cosas y no me dejo llevar por las emociones tan fácilmente.
  • Entiendo el porqué de algunas de mis emociones.
  • Ahora sé por qué a mi manera no estudio bien.
  • Comprendo a mis padres mejor.
  • Debería ser obligatorio en los colegios.

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Una vez terminada esta experiencia, maravillosa para mí,  el Director del Centro me comenta que hay un grupo de alumnos en el Centro de San Cayetano que están siendo problemáticos y no saben cómo ayudarles, lo han probado todo…

Me ofrezco a ayudar con unas condiciones determinadas y claras: dar una charla, ofrecer mi ayuda, explicar cómo y qué puedo ayudarles, y si la respuesta es afirmativa, nos ponemos a ello.

La respuesta fue demoledora, TODOS salvo una alumna quiso participar, de aquí se puede sacar conclusiones. Bien es cierto que con el paso del tiempo al final realicé un Taller específico de Adolescentes en circunstancias especiales con el 50% de ellos, por problemas de horarios en gran medida y alguna expulsión minoritariamente.

No quiero alargarme mucho más y dejar paso a preguntas y respuestas que nos hemos hecho entre las dos partes para este artículo.

La esencia es, que son unos chicos fantásticos, que en la mayoría de los casos tienen carencias afectivas, familias desestructuradas, entornos tóxicos, circunstancias tan especiales que vienen las lágrimas al borde de los ojos cuando uno las conoce o bien cuando las recuerda. Qué sólo saber que van al centro, aunque no regularmente, es un éxito para ellos y una demostración de fuerza de voluntad de querer hacer algo, a pesar de sus vidas, que sin duda las calificaría de muy duras, algo les empuja a ser mejores, a no tirar la toalla, aunque evidentemente por el camino manifiesten en ocasiones hechos que parezcan revelar todo lo contrario.

Señalar que la implicación por ambas partes ha sido tal que al acabar el Taller coincidimos en la necesidad de alargarlo y una vez terminada la “prórroga”, acordamos realizar un grupo de estudio durante un mes y medio todas las tardes para intentar aprobar el curso.

Explíquenme si esto no es “motivación” y “compromiso”…, y si logramos que sus esfuerzos se recompensen con logros no va haber León para celebrarlo. El mayor aprendizaje para sus vidas que les puedo ofrecer.

La creación del grupo de estudio no fue fácil, tuve que hablar con cada uno de sus padres, tutores de guarda o de custodia o ambos. Con cada profesor para que nos dijera materia a estudiar o recomendaciones y mantenerles la motivación alta para que en el mes de mayo-junio fueran por las tardes a estudiar con este calor propio de la estación, fiestas de universidades de por medio, novios, novias, etc…, Tengo que decir que la inmensa mayoría de los consultados facilitaron las cosas, e incluso algunos profesores y padres se han involucrado.

Una de las estrategias para mantenerlos motivados fue llevarlos al gimnasio, los que pudieron que eso es otra historia para contar, después de cada sesión de estudio íbamos al GYM (gimnasio), mente in corpore sano. Doy las gracias desde este foro, a la dirección del Centro, que en algunas ocasiones se ven como personal no entregado fuera de la realidad del alumnado, puedo asegurar que, en el caso del CIFP de León, todo esto no hubiera sido posible, gracias al Director, Jefas de Estudio, profesores involucrados, departamento de orientación y todos aquellos que se han acercado en alguna ocasión, que no han sido pocas, a animarnos con lo que estábamos haciendo e interesarse por los chavales.

Quiero resaltar que la mayor parte del profesorado han experimentado y observado una mejoría en ellos, que tengo WhatsApp de novias, llamadas de tutores y padres, dónde agradecen la mejoría, comentan que están más serenos, receptivos, alegres y trabajadores.

En definitiva, ésta es la historia maravillosa de un centro normal con gente normal, que por un grupo de chavales “difíciles”, se han movilizado: el Centro, algunos profesores, Jefas de estudio, pido disculpas desde aquí por los dolores causados en este proceso sobre todo a la Jefa de estudio de San Cayetano, padres, tutores de centros de acogida, superiores suyos, alumnos del centro de la Torre, integrantes de primer Taller en CIFP, que no tenían nada que ver con estos chavales y han colaborado como si formaran parte de sus amigos de toda la vida, y mi labor de argamasa entre todos los implicados, calmando los nervios, bajando los humos, poniendo la importancia a lo verdaderamente importante, el SER, poniendo la única herramienta que funciona en estos procesos, el AMOR.

Dar las gracias a mi familia que entienden mi labor y durante este tiempo han arrimado el hombre en los quehaceres diarios que yo no llegaba. Y por supuesto a los protagonistas, a los chavales que han puesto toda la carne en el asador, a día de hoy no sé si habrá sido suficiente, pero el valor que han tenido de agarrar el toro por los cuernos, de intentarlo con todo en su contra, de querer sacar la cabeza del agua y merecer más oportunidades en la vida, bravo.

La Inteligencia Emocional vino a dar un paseo ocasional por CIFP Ciudad de León, y creo que vino para quedarse.

Preguntas y respuestas entre los chicos  y yo:

  • “¿Una vez terminado el Taller y grupo de estudio, que habéis sacado de provecho?

Nos hemos conocido mejor a nosotros mismos, podemos entender mejor a los demás, e intentar gestionar nuestra impulsividad, agresividad y aquellas emociones que nos producen problemas en esos momentos, bueno estamos en ello, jajaja…”

  • “¿Por qué te fijaste en nosotros, ampliaste el Taller y creaste el grupo de estudio?

Pienso que todos los chavales deben de tener las mismas oportunidades para ser felices en la vida, y si algunos, como vosotros, no lo habéis podido tener, hay que recuperar ese tiempo perdido con una dosis de amor y compromiso a mayores”.

  • “¿Notáis algún cambio en vuestra vida diaria?

Nos castigan menos, y nos riñen menos, que no es poco. Podemos entender la parte de los profesores, tutores o padres, aunque luego a lo mejor seguimos haciendo lo mismo, jajaja…”

  • “¿Por qué te dedicas a dar talleres a los adolescentes?

No era mi primera intención, aunque mi punto de mira siempre ha sido el mejor funcionamiento familiar como base de toda buena educación, al final la vida, y las circunstancias me han llevado a trabajar con chicos y sobre todo con chicos con problemas, parece que nos entendemos. Es verdad que tengo una anécdota personal en la que con el paso del tiempo he visto su importancia, y no me gustaría que le pasara a nadie.

Yo no era buen estudiante, lo dejaba todo para el final, no me aplicaba y luego venía los correspondiente sufrimientos, porque aunque los mayores crean que no sufrís, y pasáis de todo, se sufre muchísimo y como dice un anuncio, en silencio…

En un momento determinado decidí que no podía seguir así, que mi familia y yo no merecíamos ni echar broncas continuamente ni recibirlas, así que me puse a ello. Estudié como nunca, no quiero decir que mucho, ya que no tenía hábito, pero el esfuerzo sí que fue descomunal, luchando contra mi dispersión de pensamiento, hábitos en contra, inmadurez, etc…

Cuando llego el momento del resultado en un examen de literatura, me suspendieron. Recuerdo que saque casi un 5, recuerdo que protesté y que la profesora de turno admitió después de forzarla delante de toda la clase que lo volviera a mirar, que había partes donde no me había dado ninguna puntuación que no estaba tan mal, pero que la puntuación era la que era, que era evaluación continua y punto, y terminó con un “a ver si te tengo que aprobar cuando tú quieras ponerte”. En ese momento algo se rompió por dentro, una creencia se implementó en mí, para que vas a esforzarte si luego estas a expensas de “alguien” que no está interesado en ti como persona. Podéis imaginar que a mejor no fui.

Pero de esto saque una lección asombrosa, yo no era diferente a los demás, toda persona y por supuesto todo chaval en algún momento decide mejorar, decide que el sufrimiento tiene que pasar y en ese momento tiene que haber un adulto que lo valore, que le ayude, que le acompañe……, y ese es mi trabajo. Cambio finales predeterminados por los demás, cuando sólo ven su historial y no son capaces de ver tú AHORA. Cuando sólo ven una lucha de egos irreal entre la persona adulta y el adolescente, cuando la lucha real es la lucha por la supervivencia por parte de unos y la lucha por tener razón por parte de otros,  perdiendo la meta última que es la EDUCACIÓN del alumno.

  • “¿Qué pensáis de vosotros mismos?

Qué hacemos lo que podemos, no nos dedicamos como piensan y nos dicen constantemente  a fastidiar a los demás a propósito, a veces nos empujan a ello, es verdad que podríamos parar, y en eso estamos… A veces pensamos, nosotros somos los menores de edad, que nos lo repiten mucho, pues que sean ellos los que paren…”

  • “¿Cuándo esto termine, seguiremos en contacto?

Después de esta experiencia, os considero amigos míos y como cualquier amigo siempre estamos para lo que podamos, yo preguntaría lo mismo. En cuanto esto termine ¿no saldréis corriendo con lo pesado que he sido? Jajajaja.

San Cayetano jpg

 

Manuel Alejandro Sánchez

Coach educacional

www.acaricia2.com

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